diumenge, 5 de desembre del 2010
diumenge, 21 de novembre del 2010
La història de les coses
Presentació del llibre: "La història de les coses", d'Annie Leonard.
També a la Wikipèdia. Més informació a: consume hasta morir.
I també a: propostes sindicals
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capitalisme,
consumisme,
ecologia
dijous, 11 de novembre del 2010
diumenge, 10 d’octubre del 2010
Binta i la gran idea.
Binta y la gran idea from dburgui on Vimeo.
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drets dels infants,
drets humans
dissabte, 4 de setembre del 2010
Raimon Panikkar
"Un món nou no sé si és possible,
però l'actual segur que és impossible"
R.Panikkar
Mor el filòsof català Raimon Panikkar
dimarts, 22 de juny del 2010
José Saramago
"Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte."
José Saramago
Revista del Expresso, Portugal (entrevista), 11 de octubre de 2008
Esta entrada fue publicada el a las Junio 18, 2010 y está archivada bajo las categorías Otros Cuadernos de Saramago. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0. Tanto comentarios como pings de momento quedan cerrados.
José Saramago
Revista del Expresso, Portugal (entrevista), 11 de octubre de 2008
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dimecres, 2 de juny del 2010
Filosofia al carrer
Sócrates en Saint-Émilion
No es un congreso de filosofía, sino el teatro de una reflexión compartida
La cultura francesa es genial para convertirlo todo en fiesta. Empezaron con ese invento de la Nuit Blanche, que ahora se expande con gran éxito por todo el continente. Y este fin de semana, en la ciudad medieval de Saint-Émilion, cerca de Burdeos, ha tenido lugar la cuarta edición del Festival Philosophia, una fiesta de la filosofía que celebra el placer de aprender y comprender, convirtiendo la ciudad en una inmensa ágora en la que cada cual, independientemente de su formación y de su edad (el evento invita a cualquiera a partir de siete años), puede encontrar diferentes temas para la reflexión y el descubrimiento. "Un formato –anunciaba su portal web– conscientemente festivo para suscitar la curiosidad y sensibilizar por la filosofía a todos los públicos". Se trata de la cuarta edición y, por lo que cuentan, ha vuelto a ser un éxito. Conferencias, encuentros, talleres y debates. Con filósofos, claro, pero también con científicos, arquitectos, juristas, antropólogos, geógrafos o artistas. Vaya, un festín.
Este año el tema era la imaginación, entendida como la facultad para representar un objeto ausente. Y se anunciaban relaciones entre la imaginación y la ciencia o (a cargo de Semprún) entre la imaginación y la barbarie. La primera edición tenía por lema Filosofad en libertad; la segunda, La felicidad, y la tercera, El mundo. De 1.500 participantes en el primer año se pasó, a falta de datos sobre esta última convocatoria, a 4.500 el año pasado. No es un congreso de filosofía, sino el teatro de una reflexión compartida y el espacio para una educación popular y participativa: pero que nadie se confunda, la propuesta es de gama alta. Y, con todo, la gente participa entusiasta: a pesar de la lluvia, estaba lleno hasta el claustro de la iglesia colegial. En esta convocatoria, una de las cuestiones más estimulantes tenía que ver con la pregunta sobre de qué sirve filosofar con niños. No es extraño en un país donde las ediciones Milan han puesto en circulación con éxito, en los últimos años, más de treinta títulos filosóficos para lectores a partir de siete años, con títulos como La sonrisa y las lágrimas, El amor y la amistad o La memoria y el olvido.
Iniciativas como estas, en Francia, no son extrañas. Fue precisamente en París donde surgió, hacia 1992, en el Café des Phares de la plaza de la Bastilla, el fenómeno del café philo, que también pronto se convertiría en un formato expandido. A diferencia de como lo presentaron en su momento algunas caricaturas, no se trataba de una tertulia gratuita e improvisada de café, sino, más bien, de una discusión planificada y organizada con un tema bien preciso, un desarrollo pautado y un animador capaz de abrir complejidades sin renunciar a la comunicación inclusiva, no excluyente.
Quizás de eso de trate: de provocar el placer de preguntar y de invitar al atrevimiento de probar con las respuestas.
No es un congreso de filosofía, sino el teatro de una reflexión compartida
La cultura francesa es genial para convertirlo todo en fiesta. Empezaron con ese invento de la Nuit Blanche, que ahora se expande con gran éxito por todo el continente. Y este fin de semana, en la ciudad medieval de Saint-Émilion, cerca de Burdeos, ha tenido lugar la cuarta edición del Festival Philosophia, una fiesta de la filosofía que celebra el placer de aprender y comprender, convirtiendo la ciudad en una inmensa ágora en la que cada cual, independientemente de su formación y de su edad (el evento invita a cualquiera a partir de siete años), puede encontrar diferentes temas para la reflexión y el descubrimiento. "Un formato –anunciaba su portal web– conscientemente festivo para suscitar la curiosidad y sensibilizar por la filosofía a todos los públicos". Se trata de la cuarta edición y, por lo que cuentan, ha vuelto a ser un éxito. Conferencias, encuentros, talleres y debates. Con filósofos, claro, pero también con científicos, arquitectos, juristas, antropólogos, geógrafos o artistas. Vaya, un festín.
Este año el tema era la imaginación, entendida como la facultad para representar un objeto ausente. Y se anunciaban relaciones entre la imaginación y la ciencia o (a cargo de Semprún) entre la imaginación y la barbarie. La primera edición tenía por lema Filosofad en libertad; la segunda, La felicidad, y la tercera, El mundo. De 1.500 participantes en el primer año se pasó, a falta de datos sobre esta última convocatoria, a 4.500 el año pasado. No es un congreso de filosofía, sino el teatro de una reflexión compartida y el espacio para una educación popular y participativa: pero que nadie se confunda, la propuesta es de gama alta. Y, con todo, la gente participa entusiasta: a pesar de la lluvia, estaba lleno hasta el claustro de la iglesia colegial. En esta convocatoria, una de las cuestiones más estimulantes tenía que ver con la pregunta sobre de qué sirve filosofar con niños. No es extraño en un país donde las ediciones Milan han puesto en circulación con éxito, en los últimos años, más de treinta títulos filosóficos para lectores a partir de siete años, con títulos como La sonrisa y las lágrimas, El amor y la amistad o La memoria y el olvido.
Iniciativas como estas, en Francia, no son extrañas. Fue precisamente en París donde surgió, hacia 1992, en el Café des Phares de la plaza de la Bastilla, el fenómeno del café philo, que también pronto se convertiría en un formato expandido. A diferencia de como lo presentaron en su momento algunas caricaturas, no se trataba de una tertulia gratuita e improvisada de café, sino, más bien, de una discusión planificada y organizada con un tema bien preciso, un desarrollo pautado y un animador capaz de abrir complejidades sin renunciar a la comunicación inclusiva, no excluyente.
Quizás de eso de trate: de provocar el placer de preguntar y de invitar al atrevimiento de probar con las respuestas.
(Publicat a la Vanguardia el dia 2 de juny de 2010)
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